Posteado por: Salvador Allende au cœur | 31 agosto 2010

 

DOS NIETOS DEL GENERAL  PRATS INICIARON EL VIAJE SIMBÓLICO DE REPATRIACIÓN DEL FIAT 125 S IGUAL AL QUE ESTALLÓ EN EL ATENTADO A SU ABUELO HACE 36 AÑOS.

 

Los hermanos, Francisco Cuadrado Prats (42 años ) y Carlos Cuadrado Prats (45 años), hijos de Sofía Prats, llevan con orgullo el apellido de su abuelo materno, el General Carlos Prats.

En Diciembre 2006, Francisco cobró fama por expresar públicamente su repudio al dictador Pinochet durante sus exequias . Rodeado de pinochetistas, esperó siete horas en la fila, y cuando pasó frente a él féretro le lanzó un feroz escupitajo.

Ellos son dos de los 12 nietos que tuvo el militar. Y no están dispuestos a que el olvido agriete la figura de su abuelo.

En la madrugada del 30 de Septiembre a las 0:40 hrs, la hora exacta en que una bomba hizo estallar el auto en el que Prats y su esposa regresaban a su casa en Buenos Aires, partieron rumbo a Chile. Lo hicieron en una réplica exacta del vehículo dinamitado, un Fiat 125 S de 1970.

“Ponédle, que es un Fiat, de fabricación italiana, doble cabina, caja de quinta, pintado color gris, como el original”, remarca Francisco. Durante meses enteros maduraron la idea, la charlaron con sus amigos y familiares. Después de buscar y buscar encontraron el auto que querían en manos de un chileno que lo mantenía como una reliquia. “Esto -dice Francisco señalando el auto- es llevarse todo de la Argentina, para cerrar una etapa”.

A la hora precisa del crimen encendieron el auto y salieron de la calle Malabia 3351. Hace 36 años, en esa puerta del garage de Palermo, el general Carlos Prats descendió para abrir el portón metálico bajo un cielo de septiembre y regresó al vehículo donde lo esperaba su esposa, Sofía Cuthbert. No tuvieron tiempo para despedirse. El explosivo colocado bajo al asiento del conductor estalló, despedazándolos. Lo había accionado Michael Townley, un estadounidense que trabajaba para la tenebrosa DINA, la policía secreta de Pinochet. Jamás  le perdonó su apoyo y lealtad a Salvador Allende,  Presidente Constitucional de Chile.

“De ese día recuerdo a mi madre llorando y yo preguntando qué pasaba” , describe Carlos. “Mi madre tuvo que esperar que terminara el toque de queda para poder informar a sus hermanas y familiares. A nosotros nos mandaron a Talca, al sur de Santiago, con unos amigos de mis padres”. Francisco, piensa, se frota las manos y cuenta: “Yo recuerdo haber visto imágenes en la televisión. Mi abuela paterna quería ver qué había pasado y yo me asomaba”.

“Podemos volver al viaje”, dice de golpe, tratando de borrar los recuerdos. Y explica el simbolismo del viaje de regreso a Chile, que se plasmará en un documental: “Esto comenzó como algo muy personal, pero luego empezamos a darle forma, fundamento, y vimos que la acción misma podía generar acciones inesperadas, deseos, necesidades de gente que sentía que a partir de este acto podía reparar ciertos dolores personales que no tenía forma de sanar”.

La ayuda que les está brindando la Embajada de Chile en Buenos Aires y el Ejército chileno es muy significativa para la familia, por el contraste con el papel que esta jugó en 1974. Prats venía reclamando sin suerte un pasaporte para volver a su país. Un empleado de la sede diplomática escribió a las autoridades de Santiago que no veía ninguna objeción para no concedérselo. La respuesta fue aterradora: “No entregar pasaporte, plan en marcha”.

A más de tres décadas y media de esa trágica fecha, Francisco busca palabras para explicar su aventura: “La gente asocia ciertos valores a la figura del general Prats, y entonces repatriar este auto es un ‘significante mecánico’, es repatriar un símbolo, que metafóricamente representa esos valores”. Hace un globo con las manos, tratando de atrapar el pensamiento: “Entonces, nosotros estamos ingresando a Chile un emblema, eso es…”

 

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Francisco Cuadrado finalizó en el camposanto de Recoleta la simbólica travesía iniciada en Buenos Aires, en un auto réplica del “gris soldado” donde sus abuelos encontraron la muerte en un atentado perpetrado por agentes de la dictadura.

“El sueño está cumplido”, dijo Francisco Cuadrado, el nieto del general Carlos Prats y su esposa Sofia Cuthbert, al arribar este sábado pasadas las cuatro de la tarde al Cementerio General donde se encuentra la tumba de ambos, asesinados el 30 de septiembre de 1974 por agentes de la DINA en Buenos Aires.

 A unos metros de distancia, el nieto estacionó el reconstituido Fiat 125 color gris que, junto a su hermano Carlos y un grupo de amigos, condujeron desde la capital argentina en un acto de simbolismo, pues era el mismo modelo que utilizó el comandante en jefe del Ejército como su vehículo particular y con el que el 15 de septiembre de 1973 salió al exilio obligado luego del golpe de Estado.

Ante las tumbas esperaban las hijas del ex vicepresidente de la República, Sofía y Angélica, junto a sus esposos, otros familiares y amistades. Dos ex GAP del Presidente Salvador Allende también aguardaban el arribo, formalmente vestidos de ambo y corbata: uno de ellos fue escolta de seguridad del general mientras ocupó altos cargos en el gobierno de la Unidad Popular.

Francisco contó algunos detalles del viaje que iniciaron en Buenos Aires en los primeros minutos del 30 de septiembre pasado, cuando se cumplían 36 años desde el atentado en la calle Malabia en el barrio de Palermo bonaerense.

En la partida fueron acompañados por ciudadanos argentinos y chilenos que se congregaron para rendir un homenaje a las 2 víctimas del terrorismo de Estado de la dictadura de Augusto Pinochet.

El ingreso a Chile se hizo por el túnel Caracoles, el mismo por el cual el general Prats dejó Chile en su último viaje, vía que actualmente permanece cerrada pero que tanto por el lado argentino y chileno fue abierto especialmente para abrir el paso al “Gris Soldado”.

La sencilla ceremonia del arribo arrancó emociones entre los familiares y amistades, que valoraron el gesto de amor y memoria realizado por los hermanos Francisco y Carlos.

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4 de SEPTIEMBRE de 1970

The Salvador Allende Arts Festival for Peace was founded in 2003 by Tamara Toledo, Rodrigo Barreda, Lautaro Fuentes and Leonardo Leiva to commemorate the 30th anniversary of the military coup in Chile on Sept. 11, 1973.

The festival was built on the premises that artists can play an important role on all levels of social change through a recuperation and re interpretation of stories and histories. The festival was also established as a haven to promote the work of Latin American and visible minority artists in Canada. Since its inception, it has become a place where artists showcase politically and socially engaged work and a place for artists of various disciplines and diverse backgrounds to establish networks and develop their artistic practices.

For more information, click here

 

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11 de SEPTIEMBRE de 1973

 

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15 de SEPTIEMBRE de 1973

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